Los paraguas de Cherburgo
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Film “Los paraguas de Cherburgo”

El tratamiento de temas universales deja una huella imperecedera en cualquier manifestación del arte, y en el cine se dimensiona. El film que te presentamos, “Los paraguas de Cherburgo”, engrosa la lista de las inolvidables películas que alguna vez a los más grandes de casa aceleraron sentimientos.

Se inscribe en Francia esta película de género musical en el año 1964 y prácticamente se convierte en un reto ante las reglas de los musicales americanos de entonces, pues de alguna manera asume una nueva estética, pone en marcha novedosa forma de construcción musical a modo de ópera, no emplea coreografía de danza, usa voces sin impostación y tiene un concluyente final incisivo, no esperado en las proyecciones de ese tiempo.

El clásico cinematográfico dura 88 minutos; es una coproducción franco- alemana dirigida por Jacques Demy (destacado cineasta); los protagónicos a cargo de Catherine Deneuve (jovencita de 20 años lanzada al estrellato) y Nino Castelnuovo, (quien consolida con este film su paso a la fama); la música de Michel Legrand (afamado compositor y cantante).

El argumento simula una simplicidad que está lejos de tener. Se trata de la historia del primer amor de Geneviève – joven de 16 años que trabaja en la tienda de paraguas de su madre- y de Guy – joven mecánico de 20 años, algo distraído y poco precavido. Ellos están enamorados perdidamente y pretenden casarse, pero la madre de Geneviève se opone por considerar que su hija es demasiado joven, y Guy muy pobre, sin completar aún el servicio militar obligatorio.

La historia sentimental pudiese dividirse en tres partes: la partida de Guy para el servicio militar obligatorio, la prolongada ausencia entre los amantes sin comunicarse y el retorno de ambos al punto de partida con vidas transformadas.

La partida de Guy hacia Argelia en cumplimento del servicio llena de desconsuelo a Geneviève que ha quedado embarazada, desconsuelo que aumenta al paso del tiempo unido a la molestia de no saber nada de él y haber recibido una sola carta en 2 meses. 

Tal y como están las cosas aprovecha la madre la oportunidad para casarla con un rico comerciante de diamantes, Roland Cassard, que había quedado prendado de Geneviève desde que la vio por primera vez. Geneviève   accede al casamiento y se marchan para vivir en otro lugar. Luego llega el final para dejarnos un deje amargo.

El amor es un tema universal que a todos toca en mayor o menor grado y con más fuerza cuando es verdaderamente genuino como el de los jóvenes de la película; así, los eventos que se suceden muestran realmente cómo la vida nos tiende encrucijadas que nos golpean y cómo nos ponemos de pie para enfrentarlas aun cuando tengamos que modificar la manera en que vivimos, cuestión esta que llega a transformarnos a nosotros también. 

La película entronca, desde la perspectiva de las vivencias de la pareja, las tornadas de la vida. Primero, la mudanza forzosa del amor producida por la obligación del joven a asistir a la guerra. Segundo, la evidencia de lo que puede corroer el cursar del tiempo y los kilómetros de distancia. Tercero, la influencia del medio circundante en las transformaciones que asimilamos incluso sin proponérnoslo.

El film, “Los paraguas de Cherburgo”, se concibió como drama romántico musical, es decir, completamente cantado; en él se acotan ideas fundamentales que ya se han ido desagregando y que se pueden apreciar durante el desarrollo. Si nos detenemos en el inicio observamos que la acción está enmarcada en un mundo asombroso e irreal lleno de encanto lo que casi siempre sucede con los primeros amores: tan hermosos como quebradizos. 

Al avanzar el drama queda mostrado cómo los seres humanos necesitamos de nuevas oportunidades hasta encontrar lo que buscamos ya sean mejores o peores que la primera. Y al final del rodaje, pues, nos damos cuenta que todo el tiempo estuvo presente la casualidad y un poco el destino jugando mala pasada entre la pareja, lo cual permite aseverar que no todas las historias de la vida terminan con felicidad.

Un punto aparte lo ameritan las canciones para rememorar el regocijo de los enamorados y la angustiosa despedida. Así la fotografía de potencia visual y de color increíble apoya el concebido guion de la sensible historia cotidiana y pueblerina. El uso de elipsis engrandece el empaste del relato y la excelente interpretación de la protagonista endosa emoción y ternura.

El amor, la fortaleza y el bienestar se representan por radiantes tonalidades amarillas, rosas; la despedida en tonos menos claros entre olivos y cafés; el final, el reencuentro emplea la lluvia, negro y gris, tonos acre escogidos para momento de cierre. Se dice que los colores son personajes disfrazados de emociones visuales que se introducen en nosotros a través de los ojos con un peso narrativo y dramático y que la música acompaña los recorridos dando voz a los enamorados y a quienes los rodean.

En 2009, acompañado de la cantante de ópera Natalie Dessay, Michel Legrand, compositor de banda sonora, quien lograra en “Los Paraguas de Cherburgo” que el canto fuese la forma en que los personajes se expresaran cada uno con un matiz musical y un tema, interpretó a dúo la canción-tema en un homenaje que le hiciera la televisora francesa.

La película recibió los siguientes premios: 

1964 Nominada al Óscar mejor película

1964 Palma de oro en el festival de Cannes

1965 Cuatro nominaciones al Óscar 

1965 Globos de oro nominada mejor película

 Revolucionaria en su tiempo, examina argumentos como el destino, amores tronchados y la posibilidad de darse nuevos momentos como señal de esperanza; deja abierta la expectativa nostálgica de aquello que pudo ser y no fue, sin lugar a dudas, una experiencia única en la que absolutamente todos los diálogos fueron cantados. Es y será este film un canto a la vida y al amor. 

Algunos críticos consideran acertada la metáfora de los paraguas que encabeza el título. Te la dejamos a ver qué opinas tú. 

“Ser cada quien dueño de sus actos es algo tan personal como un paraguas, los hay de muchos colores y tamaños. Si llueve puedes correr para llegar a tu destino o quedarte en casa y no mojarte o coger un paraguas y seguir tu camino. La lluvia seguirá cayendo aunque pasen los años, la gente se seguirá enamorando, la vida continuará transformándonos”.

¿Te mojas, corres, te quedas o coges el paraguas? Decide para ti. A continuación te dejaremos un avance de la película y el enlace para ver el filme completo: ´´Los Paraguas de Cherburgo´´.

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