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Beethoven y su obra

Beethoven y su obra

¿Cuántos de nosotros hemos asomado una lágrima de deleite al escuchar alguna vez la Novena sinfonía de Beethoven? Obvio que millones ─sería la respuesta. Un acercamiento al grande de la música nos permitirá comprender y apreciar aún más su inmortal obra.

Ludwig von Beethoven (1770-1827), alemán católico, bautizado el 17 de diciembre como Ludovico van Beethoven nació en el seno de una familia modesta de procedencia campesina y granjera. Su padre, músico y tenor de la corte electoral; su abuelo paterno, maestro de capilla de la corte, mediarían decisivamente en las aptitudes del niño Ludwig.

Mozart, todo un ícono ya por aquellos tiempos, era el ideal soñado por Johann padre, para Beethoven, así que lo somete a una férrea disciplina que apenas le permitía a Ludwig relacionarse con niños de su edad, pues en los posibles espacios de tiempo, lejos de jugar, opta su padre por enseñarle piano, órgano y clarinete y ejercitar en su afán de convertirlo en niño maravilla, tal así es que con solo 7 años tiene su primera actuación en público. 

En la educación del pequeño Ludwig juega un papel fundamental, además de su padre Johann el maestro Christian Gottlob Neefe quien a los 12 años del muchacho le enseña piano, bajo continuo y composición; lo ayuda también a preparar algunas de sus primeras obras e independiente a la música le proporciona saberes sobre las obras más importantes de pensadores antiguos y contemporáneos. 

A los 11 años, 1782 publicó Beethoven su primera composición; el mundo cultural lo pone en contacto con personas importantes por medio de las que conoce más tarde los clásicos a través de su amistad con las familias Ries y  von Breuning quienes influyen en su cultura y amor por la poesía y la literatura. En 1786 viaja a la capital de Austria, Viena con apoyo de su mecenas, conde Ferdinand von Waldstein, entonces contaba con 16 años.

A la muerte de su madre y ante el deterioro alcohólico y encarcelamiento posterior del padre, Ludwig se responsabiliza con sus hermanos menores y para sobrevivir toca el violín en una orquesta y da clases de piano durante cinco años.

 Marcha de nuevo a Viena en 1792, lugar donde estaría hasta sus últimos días; dedica sus esfuerzos a estudiar y prepararse en la búsqueda de un reconocimiento social a través del arte; recibe clases de composición, de contrapunto y de lírica, y se enfrenta inicialmente al mal que comienza a aquejarle, su sordera. 

A los 24 años publica su primera obra importante. En 1795 da su primer concierto en Viena interpretando sus propias obras; en 1796 publica tres sonatas para piano que resultan bien aceptadas por la corte, iglesia y la nobleza, ahora mecenas de Beethoven.

En 1800 presenta en concierto su Primera sinfonía. Toda una etapa de fértil producción y de quehacer. Su sordera en franco avance preocupa al artista; preocupaciones y estados de ánimo volcados al año siguiente en el conocido «Testamento de Heiligenstadt» evidencian la desesperación que siente ante la condición de sordo y su rebeldía para aceptarla.

 El contexto político que vive Europa transgrede los umbrales de la música de Ludwig, así de grácil frescura inicial se torna épica y tumultuosa de acuerdo al momento que se vive. Momento en que se hace notable la figura de Napoleón Bonaparte, salvador, ídolo de sectores progresistas. 

De esa época la Octava y Decimocuarta sonatas para piano y la Tercera sinfonía llamada «La Heroica», en un principio dedicada a Napoleón. Su sordera por este tiempo lo conduce a una fertilizada y nerviosa actividad de creación junto a desengaños de amor que experimenta.

 En 1805, con la entrada de Napoleón en Viena incrementa Beethoven su producción, entre ellas la Quinta sinfonía y la Sexta o Sinfonía Pastoral, la Obertura Coriolano y para piano la bagatela «Para Elisa».

 De 1804-1807 termina Leonore, única ópera que llamó después «Fidelio» con cuatro oberturas diferentes. Su presentación en público se sucede con muy poca frecuencia; en 1808 da uno de sus últimos conciertos en vivo durante muchas horas.

Con la pensión de 4000 florines y la promesa que hace a la alta sociedad de no abandonar Viena, Beethoven se convierte en el primer artista y compositor independiente de la historia. 

No obstante entre altas y bajas el artista carga siempre con problemas económicos, y más aún, luego de asumir la tan cuestionada tutela de su sobrino Karl, pues no habiéndose casado ni tenido hijos viene a ser de su entera responsabilidad acumular herencia para el sobrino.

En 1814 termina las sinfonías Séptima y Octava y reforma la ópera «Fidelio». Durante sus últimos años se mantiene aislado por la sordera, solo se comunica a través de un cuaderno con los del círculo más íntimo. Esos cuadernos inscribieron además composiciones de Beethoven que en el tiempo fueron testimonio de su gran obra.

En 1815 después de la derrota de Napoleón se establece un sistema policial en el poder para impedir nuevos alzamientos, Beethoven respetado en el Imperio, Europa Occidental, en Inglaterra, levanta su voz censuradora contra el régimen. 

Desde el Clasicismo hasta el Romanticismo Ludwig von Beethoven ha sido considerado una de las figuras más importantes en la historia de la música. La vastísima e influyente obra necesariamente traspasa la evolución del arte. Fue miembro de la Real Academia de los ´países bajos´ y el último representante del clasicismo vienés.

 La vida de Ludwig transcurrió entre muchas afecciones de salud; después de su muerte y cumpliendo su expresa voluntad se analizaron los restos en busca de la enfermedad padecida con el propósito de evitar sufrimiento en otras personas de iguales males según había querido Beethoven.

Tumba de Beethoven

Muestras de su cabello y fragmento de cráneo fueron estudiados dando origen a variadas teorías alrededor de sus padecimientos; algunas han sugerido que Beethoven pueda haber padecido saturnismo por las altas concentraciones de plomo encontradas; otras apuntan a insuficiencia hepática; lo cierto es que fallece a los 56 años con el diagnóstico de Cirrosis hepática. 

En 1823 termina Beethoven la Novena sinfonía en re menor op. 125, conocida por “Coral”; se estrenó en 1824 en el Teatro Imperial, lugar donde sería la última aparición en público del artista. La representativa obra constituyó todo un éxito; de convencional estructura (cuatro movimientos) esta obra por encargo de la Sociedad Filarmónica de Londres dio nacimiento a una leyenda comentada hasta nuestros días.

Se cuenta que Beethoven, sordo, dirigió la obra apoyándose en su admirable lectura; al acabar el último movimiento, lo alertaron con un toque suave en el hombro, pues el público aplaudía incesantemente emocionado y él aún no se volteaba, no los escuchaba.

La Sinfonía se concibe para orquesta, en lo clásico consta de 4 movimientos cada uno con característica propia; en tiempos de Beethoven la estructura se desarrollaba en un aproximado de 30 minutos, el formato normalmente en el caso de las sinfonías era para sección de cuerdas, sección de metales y de maderas de viento, género absolutamente instrumental.

Beethoven ya había hecho cambios importantes, pero en la Novena sinfonía, aun cuando sigue la tradición de 4 movimientos, introduce una revuelta en el desarrollo de esos movimientos, los que extiende a 60-65 minutos de duración, cambio muy sensible entonces en la música y el espectáculo. 

Mostramos tabla comparativa

Movimientos usados en la época

Movimientos revolucionados

1er movimiento: Allegro

Allegro ma non troppo, un poco maestoso

2do movimiento: Adagio

Scherzo: Molto vivace -Presto

3er movimiento: Scherzo

Adagio molto e cantabile – Andante- Moderato – Tempo Primo – Andante Moderato – Adagio – Lo Stesso Tempo

4to movimiento: Allegro

Recitativo: (Presto – Allegro ma non troppo – Vivace – Adagio cantabile – Allegro assai – Presto: O Freunde) – Allegro assai: Freude, schöner Götterfunken – Alla marcia – Allegro assai vivace: Froh wie seine Sonnen – Andante maestoso: Seid umschlungen, Millionen! –  Adagio ma non troppo, ma divoto: Ihr, stürzt nieder – Allegro energico, sempre ben marcato: (Freude, schöner Götterfunken – Seid umschlungen, Millionen! – Allegro ma non tanto: Freude Tochter aus Elisyum! – Prestissimo, Maesteoso Prestissimo: Seid umschlungen Millionen! presto allegro tempo

El estudioso de la obra de Beethoven, Josep Pascual apunta al desarrollo de transformaciones rítmicas a lo largo de la estructura que contrastan y rompen con el sentido de equilibrio y mesura del Clasicismo. El dramatismo del primer momento se vuelve vitalidad en el segundo como paso de la oscuridad a la luz; el tercer movimiento sometido al espíritu lírico, que a todas luces es un canto conmovedor a la armonía universal y el cuarto movimiento (muy criticado), toda una sinfonía que puede considerarse una obra completa en sí misma.

Además de los cambios en la estructura se producen cambios en la orquestación (instrumentos participantes):

Sección de viento madera: flautín, dos flautas, dos oboes, dos clarinetes (en La Si bemol y en Do) dos fagots, un contrafagots.

Sección de viento metal: Cuatro trompas (dos en Re dos en Si bemol), dos trompetas (en Si bemol en Mi bemol), tres trombones (alto y tenor). 

Sección de cuerdas: Violines, violas, cellos, contrabajos.

Percusión: Timbales, bombo, platillos, triángulo.

Voces: Coro, solistas, soprano, alto, tenor y bajo.

Introdujo la percusión por vez primera en la sinfonía lo cual imprime un nuevo carácter que aumenta la potencia emocional, se siente la fuerza percutida contrastante con las delicadas cuerdas. En conjunto, se exaltan los sonidos de orquestación y con ello impacta la percusión.

Incluye coro y cantantes solistas durante el cuarto movimiento en el clímax de la obra. Da a la voz un lugar semejante al de los instrumentos lo que aporta nuevas texturas, timbres y efectos a la composición.

También tiene un coste la palabra poética enaltecida en la sinfonía. La poesía ingresa ganadora en la sinfonía (forma más elevada de la música académica).

 Considerado Beethoven antecesor de la Sinfonía Coral abre camino a que nuevas figuras incursionen en este género.

Obligadamente se debe abundar en la pieza para piano creada en 1810 por el artista. Envuelta en el misterio de identidad del personaje «Para Elisa», singular y reconocida obra hasta nuestros días, se hace popular en la misma medida que cuestiona la identidad de a quien se dirigió.

Balada «Para Elisa», en La menor, pieza para piano, conocida de todos los tiempos ha creado historias detrás de la composición.

Se cuenta que la pieza estuvo inspirada en Teresa, una aprendiz de piano. Dicen que en 1810 asiste Beethoven a un recital ofrecido por la niña, la cual gozaba de fama como pianista precoz. Durante el recital deslumbró a todos; cuando llegó el momento de interpretar a Beethoven no pudo hacerlo y precipitadamente abandonó la sala.

 Tras ella fue Beethoven y para tranquilizarla le prometió componerle una sonata; al día siguiente la joven recibió una partitura que al paso de los años se hizo inmortal, se titulaba «Para Teresa».

 Se especula que hubo una confusión por el deterioro e ilegibilidad del documento y en su transcripción se lee ‘Elise y no Therese’ dando así nombre a versiones que no tienen certeza de confirmación. 

En el tiempo, el músico berlinés Klaus Martin Kopitz cree haber descubierto la identidad de la mujer a quien Beethoven dirigió la pieza entre los numerosos documentos existentes investigados (recopilación de diarios, cartas, poemas, memorias). 

El hecho es que en la bagatela que compuso en 1810 y que dejara inconclusa quién sabe por qué aparece entre las mujeres el nombre de Elisabeth Röeckel, hermana menor del tenor de ópera Joseph August, intérprete del Florestan de Leonore, más tarde llamada Fidelio

«Para Elisa» se publica en 1867, 40 años después de la muerte de Beethoven; se teoriza con respecto a si es o no de él esta obra, pero se sabe que el material le pertenecía porque existen los bocetos de obras que iba escribiendo en los cuadernos con ejercicios para piano. 

 La prueba es un boceto con piezas donde está «Para Elisa» pero no armada como se conoce hoy. Se cree que Ludwig Nohl, alemán estudioso y escritor de música haya armado con las partes la pieza que sí es de Beethoven, una de las más populares para piano en el mundo de la música.

 «Para Elisa» se ha hecho popular en la contemporaneidad: en el cine, en el celular como tono, en dibujos animados. De alguna manera la mayoría de las personas alguna vez entran en contacto con este clásico; jóvenes y menos jóvenes se sienten atrapados entre los acordes casi mágicos de la melodía. 

Su popularidad puede deberse además a lo simple que resulta para aprender a tocar el piano. La pieza consta de tres partes, la más popular es la primera, adorada por los aprendices de piano para mostrarla entre los suyos sin complejidad pues las dos manos no tocan al mismo tiempo.

Las otras dos partes son más complicadas de tocar siendo menos conocidas donde el tema famoso es el primero que vuelve en el segundo y cierra en el tercero.

Reconoce la historia los aportes de Beethoven, genio de la música adelantado a su tiempo, en su fecunda obra compuesta por 32 sonatas 9 sinfonías, 2 misas para piano, 1 ópera 1 ballet entre otras muchas tenidas como legado expandido en las formas heredadas del Clasicismo hasta el Romanticismo mismo. 

Dos casas museos abren sus puertas a visitas de turistas de todas partes del mundo. Por la esquina de las calles Mölkerbastei y Schreyvogelgasse se divisa la Casa Pasqualatihaus nombre originado por von Pasqualati Johann Baptist Freiherr, mecenas de Beethoven, lugar donde naciera «Fidelio» (su única ópera) y «Para Elisa»

Se hizo notoria para los turistas como parte del museo de Viena. En cinco salas más aparecen muestras de arte conservadas que permiten al visitante identificarse con el artista y recorrer con la mirada el lugar donde aún está su presencia colosal. 

La «Novena sinfonía» escrita en 1823 ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2002.

Con millones y millones de escuchas, «Para Elisa» es un auténtico homenaje a Beethoven en el 251 aniversario de su nacimiento el próximo 16 de diciembre.

 Te invitamos a disfrutar de la balada «Para Elisa» interpretada por Richard Clayderman.

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1 Comentario

  1. La 9na sinfonía de Beethoven es todo un clásico, adoro escucharla. Gracias por tenerla acá.

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