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El David del renacimiento

El David de el renacimiento

El Renacimiento surge como consecuencia lógica de un proceso que ya se gestaba desde el siglo XII; en él se aparejan cambios políticos, económicos y sociales con la naciente concepción del hombre. Y es Florencia, cuna del Renacimiento, quien desempeña un papel primordial con una nueva visión del hombre dentro del arte, en ese tránsito necesario de feudalismo medieval, hacia nuevas relaciones capitalistas de producción.

 Mientras, ciudades europeas mantenían formas peculiares de la Edad Media como España, otras en cambio como Italia, puntualmente Florencia, adoptaban novedosas formas características del arte, encaminadas a contraponer lo nuevo con lo viejo y a reflejar en el nuevo hombre moderno, diferentes concepciones políticas y filosóficas hasta entonces.

La herencia cultural del imperio romano (monumentos clásicos en pie aún) en ciudades como Roma y Florencia, junto a otros factores, impidieron que la religiosidad medieval acabara el prestigio de una poderosa cultura clásica y pagana proveniente de Roma. Florencia, de primacía económica suma ahora la primacía cultural.

Existen criterios diversos en la periodización del Renacimiento. El Renacimiento temprano se aplica a la península itálica siendo Florencia más tarde su centro. Luego se desplaza a Roma y por ello se denomina Renacimiento romano o clásico, momento de mayor desarrollo de este estilo, y más tarde el Renacimiento tardío en las últimas décadas del siglo XVI. Nos permitiremos ubicar su estallido en el siglo XV en Florencia, su extensión gradual por Europa durante el siglo XVI significando otras regiones y a España, cuyo esplendor es notorio con formas típicas que luego serían trasladadas a América.

El humanismo burgués está íntimamente ligado al Renacimiento. Esta concepción no es otra cosa que la ideología aceptada en el momento donde el hombre ─como modelo─ es el centro del mundo y de la vida terrenal, lo cual no significa que esta etapa se considere antirreligiosa pues en las superestructuras existen elementos de la anterior con más o menos fuerza en los distintos países.

La nueva ideología humanista adopta un punto de vista diferente; el hombre no siente esa vocación de antaño por la eternidad, ni abominar su cuerpo y aspirar solo al espíritu puro, sino a una armonía, dualidad de cuerpo y alma; la naturaleza deja su carácter pecaminoso y se integra al destino y realización del hombre; en cuanto a lo teológico la sensorialidad es ahora una prueba más de la existencia de Dios capaz de transformarse en mundo bello. El Renacimiento aspira al racionalismo, a eternizarse en memoria de la posteridad; fama y gloria cobran importancia, la vida consagrada a la acción y pensamiento; el hombre de letra es a su vez un hombre práctico.

Surge una nueva concepción del arte y el artista. De artesano que era se promueve a la jerarquía de ‘príncipe del espíritu’; por tanto, la obra ya convertida en objeto de arte encerrado en su propio fin pasa a deleitar los sentidos. Poco a poco será mercancía para disfrute de los que tienen dinero los cuales atesoran el arte en palacios. El mecenazgo será entonces condición necesaria para el desarrollo del artista que dependerá del poder y dinero de los señores burgueses. 

 A inicios del siglo XVI las obras de Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel, cumbres de la segunda fase renacentista toscana contienen en sí los gérmenes de la nueva estética antirrenacentista: en uno la plástica exasperada y en el otro el afán por el tratamiento de la luz; pero sobre todo porque ya no podían mostrarse indiferentes ante la sacudida crítica en aspectos de la vida y dentro de la corte papal.

Entre muchos de los artistas que mostraron la suntuosidad y búsqueda de un ideal platónico de belleza modelo, escogemos a Miguel Ángel por ser considerado hoy el autor de la mejor obra del mundo.

Miguel Ángel Buonarroti (1475-1564), considerado uno de los más grandes artistas de todos los tiempos, la figura más importante del arte del renacimiento cuya obra domina todo el siglo XVI y aún los siglos siguientes; su influencia traspasa los Alpes y deja huellas en toda Europa.

Miguel es un caso único que no puede encasillarse en el renacimiento clásico; el artista arrasa con todo lo instaurado hasta el momento, al mismo tiempo que se apodera y demuestra el dominio en el manejo de las artes incursionando en la pintura, escultura, arquitectura y dejándonos un legado de incalculable valor ―maravillosas obras creadas ─ en las tres manifestaciones plásticas.

En el David, esculpido en Florencia a principios del siglo XVI, se puede apreciar la vigilancia, la fortaleza y la ira como versión del personaje; esta interpretación distinta a las hechas hasta entonces no representaba los atributos acostumbrados. Se llena de aliento nuevo el mármol parece tener vida y movimiento; los músculos tensos como esperando al enemigo y su rostro denotando seguridad de sí mismo y del triunfo.

En su Moisés de 1945, expresa toda la fuerza concentrada de un ser perteneciente a una humanidad excepcional. Demuestra fuerza colosal y potencial en el volumen corporal. Rompe con las normas del clasicismo frío, de la nobleza equilibrada, de la textura tersa y suave para dar, con llenos y vacíos que se suceden, la impresión de un rejuego de luz y sombra que acentúa el movimiento y la vida.

La obra escultórica «David» está en Florencia, Italia, ubicada en la Galería de la Academia. De mármol blanco, con 5.17m de alto y 5572kg de masa esta pieza monumental fue inspirada por el personaje bíblico descrito en los libros de Samuel y las Crónicas así como su ancianidad y muerte en I Reyes. David, sucesor del reino de Saúl, el segundo monarca del reino unido de Israel, quien logra tal expansión durante su reinado hasta controlar Jerusalén, Samaria, Petra, Sabah y Damasco.

Desde su construcción ha sufrido grandes infortunios, te los mostramos.

En 1504 la escultura fue apedreada por jóvenes partidarios de los Médici, poderosa e influyente familia de Florencia. 

En 1512 un rayo cayó en la base de la pieza.

En 1527 se produce una trifulca y se lanza un banco por un ventanal y pierde un brazo el David, dieciséis años más tarde fue repuesto.

En 1843 se limpia la estatua y pierde la protección que la cubría quedando expuesta a inclemencias del tiempo.

En 1873 se traslada de Piaza della Signoria a la Galería de la Academia. Se hace una réplica en 1910 y se coloca en Piaza della Signoria (la plaza de la señoría).

En 1991 una persona destruye un dedo del pie izquierdo del David que después se reconstruyó, pero a partir de ahí se aseguró con una estructura de cristal blindado.

En 2003 se hace la primera restauración que terminó en 2004.

 Se calcula que más de un millón de turistas acuden por año a la Galería de la Academia para encontrarse con el David de Miguel Ángel, cesionario del tiempo. La masividad de estas visitas provoca vibraciones en el suelo, lo que unido a la reaparición de las grietas reparadas con estuco en la escultura, hoy son motivo de preocupación y ocupación de las autoridades italianas en su afán de dar eternidad a toda costa a la colosal obra. 

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